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Condiciones dignas para cuidar: una deuda urgente

El siguiente texto fue escrito por trabajadoras y trabajadores de la salud nucleados en la CTA A Misiones, en el marco de una creciente preocupación por las pésimas condiciones laborales en el sistema sanitario provincial y sus graves consecuencias sobre la salud mental del personal.

La salud mental de quienes cuidamos no es un tema individual: es una responsabilidad de la salud pública.

No alcanza con decir “hay que estar bien” cuando faltan insumos, cuando hay contratos precarios —en muchos casos en negro o por guardias—, salarios que no alcanzan y un miedo constante que se instala en las salas.
No se puede sostener la vocación cuando la estabilidad laboral es un privilegio y no un derecho.

No alcanza con pedir empatía cuando no hay espacios de contención, cuando el dolor que vemos todos los días se acumula y nadie se hace cargo.
Cuidamos, acompañamos, sostenemos, curamos, rehabilitamos, estamos siempre… pero ¿quién nos sostiene a nosotros?

La violencia en los hospitales no es un hecho aislado: es cotidiana. Viene de distintos frentes, pero también de un sistema que nos empuja al límite, que nos exige cada vez más con cada vez menos.

El resultado no es invisible: es el desgaste, el agotamiento, el síndrome de burnout, la angustia y la ansiedad.
Son compañeros y compañeras que enferman, que se rompen, que ya no pueden más.


UNA HISTORIA QUE MUESTRA HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR LA PRECARIZACIÓN

En un hospital de Misiones, una trabajadora fue despedida.
No era un número en una planilla: es una persona, con necesidades, con una vida que sostener, con deudas que pagar.

Sin trabajo y en medio de una situación económica cada vez más dura, la desesperación la empujó a tomar decisiones extremas para sobrevivir. La presión, la angustia y la falta de salida terminaron llevándola a un intento de suicidio, a un intento de terminar con su vida precaria.

Esto no es un caso aislado.
Es el reflejo de un sistema que se sostiene sobre trabajadores precarizados, salarios que no alcanzan y una falta total de contención para quienes todos los días sostienen la salud pública.

Cuando se habla de ajuste, de contratos que no se renuevan o de despidos, no se está hablando de números: se está hablando de vidas humanas.

La salud pública no puede sostenerse sobre la desesperación de sus trabajadores.


¡Basta de precarización en salud!
¡Salarios dignos!
¡Estabilidad laboral!
¡Respeto para quienes sostenemos el sistema sanitario!


No se puede hablar de salud pública sin hablar de condiciones dignas de trabajo.
No se puede cuidar sin estar cuidados.

Salarios dignos.
Estabilidad laboral.
Contención real.
Ambientes de trabajo sin violencia.

Porque nuestra salud mental también importa.
Sin trabajadores de salud en pie, no hay sistema que resista.

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