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Ñande Kokue: amenaza de desalojo y principio de diálogo para las familias campesinas de Caraguatay

Hace más de quince años, unas 112 familias pertenecientes al Movimiento Campesino de Liberación (MCL) de Montecarlo habitan y producen en un predio que había sido abandonado por la empresa La Misionera. Se trata de dos lotes que suman 83 hectáreas en la localidad de Caraguatay.

De la mano de la consolidación de esa comunidad campesina surgió un proyecto educativo plasmado en la Escuela Campesina Ñande Kokue, un espacio que prioriza la alfabetización de adultos integrantes de la comunidad.

Sin embargo, la empresa La Misionera decidió destinar el predio al monocultivo de pinos y eucaliptos e impulsó una acción judicial de desalojo. Recientemente, las familias fueron emplazadas por el juez interviniente a desalojar el lugar por su cuenta, ante lo cual decidieron llevar su demanda de solución política a la capital provincial.

Este lunes 8 de junio, integrantes del MCL —acompañados por referentes del Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL) y otras organizaciones políticas, sindicales, territoriales y de derechos humanos— brindaron una conferencia de prensa frente a la Casa de Gobierno y posteriormente mantuvieron una reunión con el Ministro Coordinador General de Gabinete de la Provincia de Misiones, Carlos Sartori.

Un principio de diálogo

En el encuentro con Sartori, los referentes del MCL expusieron la preocupación de las 112 familias ante la amenaza que pesa sobre ellas. Destacaron que está en juego su medio de subsistencia y que están decididos a fortalecer la lucha para defender la chacra en la que producen desde hace más de quince años.

“Se inició un proceso de mediación entre el MCL y el Estado para evitar el desalojo”, remarcaron desde el MCL. Este martes habrá una asamblea de campesinos y campesinas a partir de las 15 horas en la Escuela Ñande Kokue.

Familias campesinas frente al agronegocio

Una vez más en Misiones, familias campesinas dedicadas a la producción de alimentos se enfrentan al despojo territorial por parte de empresas que priorizan el uso de la tierra para monocultivos industriales como el pino o el eucalipto.

Las familias del MCL que rescataron el predio del abandono y lo destinaron a viviendas y la producción de alimentos se enfrentan ahora a la posibilidad de perder el fruto de años de trabajo, sin alternativas laborales ni habitacionales:

“Si nos desalojan nos quedamos en la calle (…) eso es lo que tenemos miedo, que pase a nuestra familia. Es porque hoy somos personas ya grandes, que no tenemos una entrada de trabajo a otro lado, y qué vamos a hacer con los niños, con nuestros nietos, que supuestamente la crisis de hoy es grande. Y bueno, nosotros estamos con ese miedo y pedimos ayuda, solidaridad del pueblo, de todos, para que nos ayuden en este proceso.”

— Lidia Ortiz, campesina que vive en el lugar.

Junto a las familias amenazadas de desalojo, está en riesgo la continuidad de la Escuela Campesina Ñande Kokue. Sebastián Reis, referente del MCL, explicó que la instancia judicial está agotada:

“…el juez Palacio del Juzgado Civil y Comercial número 1 de Eldorado nos dio un plazo de 10 días hábiles para la entrega o el desalojo pacífico voluntario por parte de los campesinos (…) Ese plazo se vence ahora el 11 de junio. Por tanto, a partir de esa fecha, ya estamos librados a la suerte y a la voluntad del juez de desalojar a la escuela y a los campesinos de las tierras donde producen.”

Ante esa situación, Reis subrayó que solo les queda apelar a las gestiones políticas para buscar una salida: “por eso nos encontramos acá, para avanzar por otra vía de solución de este conflicto que es desfavorable para todos.”

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