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“El desafío principal es la construcción de una propuesta política que vuelva a involucrar a la sociedad”

En la primera parte de la conversación con CTA A Misiones,  Claudio Lozano – economista, presidente de Unidad Popular y coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas-  nos brindó una caracterización de la actual gestión nacional como “la cuarta etapa de presencia en el control del Estado del proyecto oligárquico.” En esta segunda entrega, Lozano explica cuál es el límite del actual sistema de valorización financiera y se explaya sobre las características de la alternativa política a construir para salir del modelo actual.

La vinculación del modelo económico ultra neoliberal que implementa la gestión Milei con las pretensiones imperiales expresadas por la gestión de Donald Trump aparecen como marco ineludible para entender lo que se vive en Argentina, con la advertencia de que el modelo actual no es sustentable.

Nuevo ciclo de endeudamiento:

“Esta política no tendría capacidad de sostenerse en el tiempo,  de hecho ya casi se caía en abril y sin embargo fue rescatada por Trump con 20 mil millones de dólares del Fondo Monetario, 12 mil millones de dólares del Banco Mundial, 10 mil millones de dólares del BID, 42 mil millones de dólares de nueva deuda este para sostener a una Argentina sobre la cual pretenden tener un control estricto.La injerencia del Fondo es muy grande y va más allá del gobierno. Se puede ir Milei, pero lo que pretenden es que todo gobierno tenga que seguir discutiendo con los Estados Unidos a través del Fondo el futuro de la Argentina.”

¿De qué manera es sustentable un proyecto que necesita del endeudamiento constante para seguir adelante?

“No lo es. No se sostiene porque todas estas políticas, la de Martínez de Hoz, la de Cavallo y Menem, la de Macri, todas terminan igual. Esta estrategia de debilitamiento del mercado interno, retraso de de tipo de cambio y desindustrialización con especulación financiera, da como resultado siempre una crisis de deuda que en algún momento termina produciendo la necesidad de un salto cambiario y ahí se te corta, o sea, hay un daño mientras lo hacen, pero después esto de la crisis es peor. Esto acá ya pasó.

Lo que les preocupa es tener control sobre el futuro de la Argentina, que tiene una  formidable base de recursos naturales. Acá hay agua dulce, hay minerales, hay tierras raras, hay litio. Hay cosas que el mundo necesita, que las potencias necesitan. Y los Estados Unidos quiere que eso quede para sus corporaciones o para las corporaciones del mundo occidental y que China no pueda acceder.  Ese es el punto que tienen los Estados Unidos que necesitan el control sobre Argentina, no solo por la posibilidad de un desarrollo argentino independiente, sino porque la propia oligarquía Argentina tiene los negocios con China.”

Imagen: Canal Abierto

El panorama descrito es poco alentador para quienes aspiran a la construcción de un modelo de desarrollo diferente. En ese sentido, Lozano advierte sobre la dificultad de regresar a un modelo basado en el desarrollo industrial si a actual gestión logra ciertas metas como la dolarización de la economía argentina:

“Hay un objetivo de dar vuelta la página y que no pueda retornarse a un proyecto de desarrollo. La dolarización como norte de esta política es un intento de mutilar herramientas de política que tiene el Estado y que son vitales para cualquier proyecto de desarrollo y sobre todo desarrollo industrial, que vos no puedas tener capacidad de emisión de moneda, de política fiscal y de política cambiaria, lo primero que hace es destruir la posibilidad de tener política industrial.”

Desafíos ante un nuevo ciclo político

El gobierno de Javier Milei es producto del agotamiento de las expectativas y promesas del ciclo democrático que comenzó en 1983.  Sin una lectura de ese cambio es improbable que se pueda pensar la necesidad de construir una alternativa política que aparece como cada vez más necesaria.

Lozano evalúa el de dónde viene el fracaso de esta democracia y el crecimiento de la apatía en la participación política:

“Una democracia que en el año 84 tenía 15% de la población en situación de pobreza y que hoy tiene más de 40% es una democracia que no resolvió. Parece que ese es el punto por el cual cuando uno dice que el Estado va a resolver, que la garantía y la diferencia con lo que ocurre es el Estado, eso no produce un efecto en la discusión colectiva. La sociedad percibió que el Estado era impotente.

La discusión hoy es qué es lo que le da potencia a un gobierno de otra naturaleza. Y lo que le da potencia es la democratización, el cambio, la creación de una nueva institucionalidad. No el mantenimiento de las instituciones tal cual están, que son instituciones absolutamente vacías de contenido en muchos casos y que es más, a punto tal de que el sistema institucional y parlamentario hoy es impresentable.”

La impotencia de las instituciones democráticas ante el avasallamiento del sistema constitucional es uno de los datos de la actualidad.  Lozano lo caracteriza asi:

“Las luchas se dan y cuando llegas al Parlamento es una especie de frontón, este Parlamento no pudo ni siquiera en el marco de la Cripto Libra armar una interpelación al Presidente de la Nación acusado de estafa en todo el mundo. No pudo ni hacer una comisión, a pesar de que Milei tiene 6 senadores y 38 diputados y no pudo hacer nada, lo cual muestra la capacidad de cooptación institucional que el poder tiene sobre el resto.

Milei no podía hacer nada de lo que hace sin el PRO, sin los radicales y sin el PJ y sin los gobernadores y los partidos provinciales, como el caso de la Renovación.De hecho  hasta el 2023 esa crisis de representación política se evidenció en un cuestionamiento a la casta política que planteó Milei, quien fue un canal de cuestionamiento. Ahora, un canal de cuestionamiento para reintroducir esto en la lógica conservadora y de reproducción del poder vigente.

Pero lo que se está viendo en las últimas siete elecciones es el crecimiento del ausentismo. O sea, la apatía y el desinterés frente a un sistema de representaciones que no resuelve es creciente y que involucra incluso ahora al propio Milei, porque hasta en el 2023 él fue el canal para cuestionar esto.

Hoy, con Milei gobernando, en un contexto de apatía, desinterés y de crisis de representación, él se consolida.”

¿Cuál sería entonces el camino para reponer la posibilidad de poner un límite al modelo de sometimiento colonial?

“El desafío principal es la construcción de una propuesta política que vuelva a involucrar a la sociedad,  hay necesidad de construir un frente diferente con lógicas distintas, con discursos diferentes, que junte tradiciones culturales, políticas distintas. Que tenga acuerdos políticos claros, cosa que no existía en las coaliciones últimas – el Frente de Todos no tenía ningún acuerdo, era un espacio estructurado-  tiene que haber acuerdos políticos claros y tiene que haber democracia interna, cosa que tampoco hubo.

Y hay una clave para intervenir en el 2025, que es cambiar la composición parlamentaria para finalizar con la posibilidad de que Milei pueda seguir gobernando por decreto y revisar aquellos decretos que han cancelado derechos. Anularlos y anular el decreto que permitió el acuerdo con el Fondo y poder avanzar en el único recurso institucional que tenemos para terminar con este gobierno que es el Juicio Político.

Porque tenemos un gobierno que está poniendo en peligro la democracia y que gobierna por fuera de la Constitución y de la ley.  Si estos señores ganan en el 2025 y se repite lo que viene hasta acá, lo que viene es la profundización de la reforma laboral, el replanteo previsional, un mayor ajuste sobre el aparato estatal, sobre las provincias. Vamos a más endeudamiento y aparte con una estrategia estatal profundamente represiva que se va consolidando, así que me parece que es un momento donde habría que revisar lo que hemos venido haciendo, no se puede seguir confrontando con esto con las mismas herramientas políticas que existieron hasta acá.

Cuando nosotros largamos la idea de Confluencia, que en algunos casos hemos logrado cosas embrionarias, la idea de confluencia es que acá hay que juntar tradiciones culturales.

No puede ser que la experiencia nacional, popular y democrática siga siendo partida por la mitad entre las tendencias de izquierda y las tendencias nacionales, cuando hay un momento de esta naturaleza. Digo, acá tiene que haber una estrategia de confluencia de actores políticos y sociales que privilegien algunas claves principales de cómo frenar esto hoy.”- concluye. 

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